Monday 26 september 2011 1 26 /09 /Set /2011 20:42

Nos fuimos a pasar las fiestas patrias a un lugar muy cerca del D.F., pero como si fuera otro estado. Bueno, sí es el Estado de México ya, pero es un lindo pueblito. La pasamos padrísimo en Villa del Carbón.

 

Ya me "culturicé", porque al comentar que nos íbamos a ir, la gente me preguntaba :¿Hacia dónde  está? Y yo, ¡ni idea! ¿Hacia Querétaro, hacia Puebla, hacia Pachuca, hacia dónde? No, de verdad no sé. ¿No has ido nunca? Sí, pero recuerden que cuando Murió Frank yo parecía un marciano abandonado en el D. F., no sabía ni cómo llegar a casa de mis hermanos. Pero voy aprendiendo rápidamente. Ahora me fijé, que es lo que no hacía antes, y ya sé que es es rumbo a Toluca, tomando por Atizapán.

 

Es un pueblito pequeño pero bonito, con un riachuelo que pasa en medio de una zona llena de árboles y de maizales, que tristemente cuando fuimos estaban secos por unas granizadas que les echaron a perder la cosecha. Ahorita, que es el mero tiempo de los elotes... lástima.

 

La pasamos muy bien, en familia, y fueron dos "pachuqueños", mi sobrina Irma Ale, que ya regresó de Italia, y su novio, que se van a casar en febrero.

 

Y también convivimos con algunos de la familia de mi yerno Horacio, que son los que viven allá. Nosotros nos hospedamos en un hotel, y estuvimos la noche del 15 en el Zócalo, entre antojitos, mucho colorido, mucha cerveza, huevos con confeti y espuma en aerosol, pero a pesar de que la mayoría estaban jugando a corretearse y mancharse, lo hacían entre ellos, fueron todos muy respetuosos y nadie se metía con lo que no conocía.

 

Vimos los fuegos artificiales, hermosos, de cerca, ¡tan cerca!, que por más que nos retiramos y nos colocamos debajo de unos árboles, caían sobre nosotros briznitas encendidas. Así que entre nosotros, un gritadero cada vez que explotaba un cohete y las luces encendían el cielo, todos con gorros, entre humo y briznitas en los ojos, pero divertidísimos. Los de allá, tranquilos, reservados, sin hacer alaraca, ¡como nosotros!

 

El 16 hubo desfile, carreras de burros, premios por subir al palo encebado, feria, canicas, lotería, y muchas diversiones pueblerinas que me encantaron.

 

Y la intrépida excapitana (porque ahora ni trasatlántico hay, ni siquiera un mini barquito velero), se subió en un cebú gigantezco donde sacaban fotos. ¡Hubieran visto el show para alcanzar el lomo! Sobre una cubeta de esas grandísimas de pintura, que junto al animal parecía una pequeñez, nos subimos el dueño del cebú y yo, ¡haciendo equilibrio para no caernos! y después tuve que apoyar un pié sobre su pierna doblada, que él atoró contra quién sabe qué, para que yo pudiera subir sobre él y llegar más alto, y aún así, tuve que agarrarme de la joraba (¡guácalas!) y con dificultad treparme hasta conseguir sentarme.

 

Tanto esfuerzo sólo para un minuto, en el que mantuve una graaaaan sonrisa y todos mis hijos me sacaban fotos, junto con los que alquilaban el animal y fotografiaban a la gente que lo montaba, para después cobrarles. Cuando bajé, tardé como 10 minutos en que mi corazón dejara de latir con fuerza, pero fue emocionante.

 

Creo que me gusta la adrenalina, o más bien, vencer retos. Tengo fotos subida sobre un elefante, sobre un camello, sobre un burro, con una boa alrededor de mi cuello, sobre una lancha en Acapulco de esas que les llaman "banana", volando en paracaídas arrastrada por una lancha, manejando cuadrimotos en la Marquesa hace apenas unos meses, ja, ja, ja. Todavía creo que estoy joven... aunque cuando veo las caras de los demás al subirme por ejemplo a las cuadrimotos, me doy cuenta de que no lo parezco. 

  

Te cuento una graaaan noticia, que me pidió Adri que te contara, porque está feliz: la llamaron de una agencia de publicidad y materiales editoriales, llamado Grupo Macmillan, porque la recomendó una chica que ha trabajado con Sandy y con la misma Adriana en la agencia donde trabaja Sandy. Como Adri en vacaciones va con ellos y los ayuda, y le pagan, tiene ya dos o tres años en que los apoya, y esta muchacha la recomendó porque alguien se les fue y les urgía suplirlo de inmediato.

  

La llamaron un día, al día siguiente le hicieron una entrevista, pruebas de máquinas y programas de computadora, le dieron trabajo a desarrollar, pruebas psicométricas, etc., etc., y en todo salió muy bien. Su puesto: Diseñador Jr. para las tres empresas del grupo, dentro del área de Mercadotecnia. Fue hoy a firmar contrato.

  

Al inscribirse en este último semestre de su carrera, había pensado hacer su servicio social, así que ya había arreglado sus horarios para tener un día lleno, dos días libres y dos días con pocas horas, pensando en el servicio social, el cual ya no va a hacer de momento, pero fue muy bueno ese horario ahora para el trabajo. La querían para trabajar medio tiempo toda la mañana, pero le respetaron sus horarios, para que pueda terminar su carrera, y le permitieron que supla las horas que se vaya a estudiar, en las tardes. Está feliz.. Y yo también.

 

Otro día seguiré escribiendo... anécdotas, o cosas, para seguir en contacto.

 

 

 

Por Elsa de Poceros
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Thursday 22 september 2011 4 22 /09 /Set /2011 16:04

¡Hola mis amados amigos!

 

Desde el 15 de mayo no escribo, por eso no les digo: mis amados blogueros, porque ya dejamos el blog atrás pero seguimos siendo amigos.

 

Aunque hay unos amigos que lo demuestran y otros que, aunque quisieran demostrarlo, no pueden. Nacieron con alguna incapacidad, están en medio de problemas, su vida los trae movidos, están resentidos con el amigo, no tienen computadora, se pelearon con la vida... y tantos y tantos motivos por los cuales no todos los amigos demuestran ser amigos.

 

A mí me queda el saco en dos de los motivos anteriores: nací con una incapacidad: ¡la falta de memoria! y mi vida me trae tan, pero tan movida, que estoy usando lo que sí tengo (según yo) inteligencia para resolver problemas. Porque, o hago algo, o hago algo, pero no puedo estar tan saturada que he tenido que reducir mis horas de sueño, que de por sí ya son pocas. Dicen que mientras más edad tienes, más reduces tus horas de vida, pero yo estoy tratando de brincar sobre ese dicho sin tomarlo en cuenta, porque no quiero que piensen que porque duermo poco ya estoy vieja, ja, ja.

 

Y lo peor es que, tratando de demostrar el cariño que siento por mis amigos, los dos motivos anteriores, juntos, ¡hacen caos! ¿Quién se puede acordar de los cumpleaños, fechas importantes, dolores y tristezas del amigo tan querido, cuando está en medio de una vorágine y, además, nació con la incapacidad de la memoria? ¡Por lo menos yo no puedo!

 

Por eso estoy poco a poco haciendo arreglos en mi vida para disponer del tiempo necesario para resolver este problema de la falta de atención a los amigos. He contratado gente que me ayude en lo que a mí ni me gusta hacer pero he tenido que hacer toda la vida, para continuar con todas las áreas maravillosas a las que me estoy dedicando. Estoy tratando de tener disciplina y de sujetarme a horarios y he estado priorizando, porque hay tantas cosas que me gusta hacer, que debo disciplinarme y dejar lo que no es importante.

 

Hay diferencia entre lo urgente y lo importante. Por ejemplo, de momento, una llamada telefónica ¡es urgente contestarla!, pero cuando te llama el vendedor de planes al que tanto trabajo te cuesta interrumpir para decirle: "No, gracias, no me interesa", te das cuenta de que eso que parecía tan urgente hacer, no debiste haberlo hecho. Creo que mi próximo autoregalo navideño será un teléfono para mi casa que me avise quién llama. ¿Habrá alguno con voz sonora, como los celulares que te dicen: "Mamá, habla mamá"? Lo malo es que no sé cómo programarlo para que me avise: vendedor, chismosa, indeseable, etc., para no caer en el error de contestar.

 

Bueno, estoy haciendo cosas para solucionar mis tiempos. Pero una cosa que no puedo solucionar de la misma manera es la que tengo que hacer ahora en cuanto a la relación con mis amigos: pedirles perdón.

 

Perdón por no recordar sus cumpleaños a dos grandes amigos que cumplieron uno tras otro y hasta después lo vi y ya no hice nada para enviarles un abrazo aunque fuera un poco tarde: Ramón Y Sylvia.

Perdón por no recordar quién más ya cumplió años... y ni me acuerdo.

Perdón por no hacerles ni una llamadita; como fiel y cumplidamente acostumbraba llamarme Gerardo, mi conciencia, que como me ve tan ocupada, ya ni me busca.

PERDÓN POR NO ESCRIBIR EN EL BLOG, ni siquiera en fb.

 

Sólo les digo, que, aunque no se los demuestre... ¡los sigo amando!

 

 

Por Elsa de Poceros
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Sunday 15 may 2011 7 15 /05 /May /2011 22:04

 

Día del Maestro: Una felicitación a quienes, con título o sin él, encaminan por el camino correcto, enseñando paso a paso lo bueno, lo mejor, lo peligroso y lo malo. Aunque nadie sepa lo que haces, el que fue enseñado bien, podrá vivir mejor. Eso es suficiente para un maestro. Sé que no necesitas reconocimientos ni elogios ni regalos. Pero yo te quiero felicitar.

 

 

 

Y cambiando de tema, me enviaron esta reflexión. Y, de acuerdo a nuestro blog y a toda la historia que trae detrás, me pareció muy adoc.

 

¿Desobedeces al capitán?

 

Álvaro Romero González

 

El capitán del barco miraba, a lo lejos, luces tenues en la oscuridad de la noche. De inmediato, ordenó a su guardavía  enviar el siguiente mensaje:

 "Altere su rumbo diez grados hacia el sur".

Enseguida, fue recibida la réplica:

 "Altere el suyo diez grados hacia el norte".

 Se enfadó el capitán, ya que su comando había sido ignorado.

Así pues, mandó un segundo mensaje:

"Yo soy el capitán.

 Altere su rumbo diez grados hacia el sur".

 

Al ratito, vino la respuesta:

"Yo soy el marinero tercera clase Martínez.  

Altere su rumbo diez grados hacia el norte".

 

 Pensando infundir temor, el capitán respondió:

 "Estoy al mando de un buque de guerra".

 

A lo cual el marinero tercera clase contestó:

"Y yo estoy al mando de un faro".



En la noche oscura y neblinosa de nuestros tiempos

se escuchan muchas voces distintas que vociferan órdenes,

diciéndonos lo que deberíamos hacer

o cómo encaminar nuestra vida.

Una voz en particular se hace escuchar en medio de las tinieblas,

 señalándonos un rumbo contrario a las indicaciones de las demás,

 una trayectoria que quizás parezca irracional.

 

Se trata de la voz de quien es la Luz del mundo,

voz que ignoramos a gran riesgo nuestro.

 



 

 

Por Elsa de Poceros
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Monday 9 may 2011 1 09 /05 /May /2011 19:16

Estaba leyendo los comentarios de Silvy que como siempre ha sido la más fiel. Y efectivamente, salvo lo que ella escribió el 7 de abril, ya teníamos mucho tiempo sin tener contacto con nadie. Pero acaba de aparecer Ramón, yupi, sólo que está tan dormido de tanta hibernación, que sólo acertó a decir unas cuantas palabras.

 

Claro que como siempre que él escribe, hermosas. Me imaginé que era yo como un cangurito, ja, ja, así le digo a Sandy: mi cangurito. Y con lo que dice Ramón, pensé que, como dice el dicho: "No lo hurta, lo hereda", ja, ja. Pero en este caso es sólo la imaginación de un buen escritor, ja, ja. Un beso, Ramón.

 

Antes de continuar, te doy las gracias, Silvy, por seguir amenizando este blog. Tus relatos son divertidos y antojables. Espero ir pronto al Monumento a la Revolución.

 

Para seguir con la tónica de las historias de Silvy, les cuento que yo fui al Castillo de Chapultepec a finales del mes pasado con mi primera nieta, de 9 años, a ver La Bella Durmiente en ballet. Precioso, con un castillo maravilloso de fondo, bailarines de primera y vestuario sensacional. Pero con el grandísimo defecto de ser un espectáculo al aire libre, y por consiguiente, en este nuestro lluvioso México, una salida siempre arriesgada.

 

Estábamos felices Andrea y yo, disfrutando del momento de haber ido las dos solas, cuando el aire empezó a soplar y comenzaron a caer gotas. Detuvieron la danza, taparon con plásticos el escenario pues nos dijeron que era muy arriesgado para los bailarines que el piso estuviera mojado. Que iban a esperar unos minutos para ver si el cielo dejaba de escurrir. Pero se veía cerrado, con poca esperanza de que sucediera un milagro.

 

Estaba muy oscuro y las nubes estaban tupidas y grises, sin espacios, por lo que se esperaba el chubasco en cualquier momento. Así que la mayoría de las personas nos levantamos y decidimos formarnos en una interminable fila, esperando a los camiones que nos llevarían de regreso, con el miedo de empaparnos ante un inminente aguacero. Muy pocos se refugiaron bajo los arcos del Castillo, a un lado del escenario, esperando que la lluvia pasara o no cayera.

 

Y a la mera hora, ¡no llovió! El milagro sucedía y ¡yo no lo esperé! Cosa rara en mí. Ni modo, pero es que no podía correr el riesgo, con mi chiquita, confiando en mí, agarrada de mi mano… y sonriendo y platicando, a pesar de habernos tenido que ir.

 

Como la llovizna sucedió poco antes de los primeros 20 minutos, existe una cláusula que dice que si antes de ese tiempo comienza a llover nos devuelven el dinero. Y nos fuimos pocos minutos antes del límite fue. Podemos reclamarlo en el lugar donde nos vendieron los boletos. Pero preferimos regresar. Tendremos otra oportunidad de convivir y disfrutaremos nuevamente de algo tan hermoso.

 

Y, como las buenas cosas se dejan para saborearlas al final, hoy quiero decir:

 

¡ F E L I C I D A D E S !

 

al Pepe Griullo del blog. ¿Saben quién es, verdad? El que siempre me recordaba (record-aba, en tiempo pasado) los cumpleaños de todos. Así que, se merece una pública felicitación en su mero día.

 

¡ F E L I C I D A D E S   G E R A R D O   N O L L A !

 

que el Señor te conceda los anhelos de tu corazón, que sigas con el corazón y la mente unidas a tu linda mujer durante toda tu vida y que tus hijos sean una recompensa a todo lo que has hecho por ellos.

 

Yo, en este blog, públicamente, te digo que te quiero muuuuuuuuuuucho.

 

 

 

Por Elsa de Poceros
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Friday 6 may 2011 5 06 /05 /May /2011 20:53

Voy a publicar algo que me forzó a olvidar (no, eso nunca, a suavizar) un poco el aniversario 2 de la separación de Frank. Suena fuerte, pero es en realidad lo que duele. No la muerte, pues creo en la vida. Así que no es la angustia de no saber en dónde está, pues estoy segura de que su fe en Jesucristo y su obediencia a él fue suficiente. No por sus obras, no por sus méritos, sino porque le creyó todo lo que dijo y lo siguió. Y eso me llena de gozo. Saber que él está tan bien es maravilloso.

 

Pero la separación, no tenerlo entre mis brazos, no poder contarle nada, no reír con él. A veces es muy fuerte; sin embargo, gracias a Dios, me siento bien. Recordándolo mucho, pero estoy bien. ¡No tengo ganas de llorar!

 

Ahora te cuento: El lunes pasado, 3 de mayo, fui a ver a la dermatóloga, porque me iba a quitar unas verrugas, y al revisarme, que se asuta: tenía yo un lunar en la planta del pie, junto al talón, que podía ser maligno. Así que ahí mismo en su consultorio, de inmediato, me lo quitó. Una herida profunda.

 

No me dio tiempo ni de pensar, pero así, sin pensar, de golpe me llegó la horrible misma sensación que tuve hace 26 años, cuando, en aquella ocasión, al verme un lunar en la palma de la mano, comenzó un tiempo horrendo, espeluznante, pues me diagnosticaron cáncer linfático y me dieron 3 meses de vida. Creo que ya lo sabías, ¿no? Obvio, el Señor me sanó. Y fue un gran milagro. Pero eso no se olvida. 

 

Así que, ya te imaginarás el sofocón. Mientras la doctora salía por el instrumental, me puse a orar con Adriana, que gracias a Dios iba conmigo porque a ella le iban a quitar unas verrugas, y  y ahí le dije al Señor (casi temblando) que echaba fuera todo ataque del enemigo contra mi vida, y que recordaba que Él era el mismo ahora y hace 26 años, que yo sabía que Él tenía todo bajo control.

 

A pesar del primer impacto, pude mantenerme con el miedo controlado, pero no precisamente en paz. En realidad, se me acabó totalmente el susto hasta que llegué a mi casa, y un compañero del Instituto Bíblico, me llamó (sin saber nada), y todavía con la voz un poco temblorosa, le conté. Y él oró por mí y me animó totalmente. Sentí como si fuera el mismo Jesucristo apapachándome y diciéndome: No temas, yo tengo el control. Fue hermoso.

 

Y desde ese momento no volví a temer, ¡en serio!, fue algo sorprendente, aunque tuve que esperar hasta precisamente ayer, para que me dieran el resultado de Patología, y ¡gracias a Dios! no fue maligno, me acaban de dar la estupenda noticia.

 

El jefe de Patología del Hospital ABC hizo personalmente el estudio y me comentó que, además, me hicieron un excelente trabajo, pues ese lunar era de los que se convierten en malignos; que me lo sacaron a tiempo, y perfectamente, que no me quedó ni un rastro del lunar en mi cuerpo. Yo le pregunté: ¿Cómo sabe qué no me quedó nada? Y me dijo: Es que está totalmente cubierto de carne buena. No quedó nada en tu cuerpo, no podrá retoñar.

 

Gracias a Dios me mantuve tranquila, confiando en que El Mismo que me sanó de cáncer linfático hace 26 años, tiene mi vida bajo Su control, pues me hubiera dado mucha pena con mi Padre Celestial, si yo hubiera dudado.

 

Pero no puedo apoyar el pie en dos semanas y es muy difícil subir y bajar escaleras de brinquito, ¡de plano no puedo! Aun cuando ya tengo otros 12 kilos menos. Desde el 9 de enero comencé con un tipo diferente de alimentación, bajo la supervisión de un endocrinólogo-nutriólogo (tiene las dos especialidades). Pero no tengo todavía la fuerza suficiente en una sola pierna y en los brazos para brincar en cada escalón hacia arriba, y hacia abajo, ja, ja, y me da miedo porque pierdo el equilibrio. Ya lo intenté el primer día, pero no pude. Tal vez más adelante. Pero, por lo pronto, mejor lo hago de sentón, aunque mi ego sufra, ja, ja, pero no hay de otra, ja, ja.

 

Bueno, mis amados lectores (ja, ja, qué van a leer, si no escribo, ¿verdad?) (desearía que fueran mis amados escritores, como Silvy, pero qué le vamos a hacer), sólo me resta recordarles que si no fuera por ustedes, este blog no habría sido todo lo que fue en los acontecimientos más difíciles de mi vida. En los momentos en que sentía que ya no podría más y me quedaría sumergida bajo el terrible tsunami, ¡este maravilloso trasatlántico me sacó a flote!

 

Reciban mis más fuertes abrazos, pues, aunque no sean de oso, les mando muchos, y ya así en montón, los sentirán ricos.

Por Elsa de Poceros
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