Nos fuimos a pasar las fiestas patrias a un lugar muy cerca del D.F., pero como si fuera otro estado. Bueno, sí es el Estado de México ya, pero es un lindo pueblito. La pasamos padrísimo en Villa del Carbón.
Ya me "culturicé", porque al comentar que nos íbamos a ir, la gente me preguntaba :¿Hacia dónde está? Y yo, ¡ni idea! ¿Hacia Querétaro, hacia Puebla, hacia Pachuca, hacia dónde? No, de verdad no sé. ¿No has ido nunca? Sí, pero recuerden que cuando Murió Frank yo parecía un marciano abandonado en el D. F., no sabía ni cómo llegar a casa de mis hermanos. Pero voy aprendiendo rápidamente. Ahora me fijé, que es lo que no hacía antes, y ya sé que es es rumbo a Toluca, tomando por Atizapán.
Es un pueblito pequeño pero bonito, con un riachuelo que pasa en medio de una zona llena de árboles y de maizales, que tristemente cuando fuimos estaban secos por unas granizadas que les echaron a perder la cosecha. Ahorita, que es el mero tiempo de los elotes... lástima.
La pasamos muy bien, en familia, y fueron dos "pachuqueños", mi sobrina Irma Ale, que ya regresó de Italia, y su novio, que se van a casar en febrero.
Y también convivimos con algunos de la familia de mi yerno Horacio, que son los que viven allá. Nosotros nos hospedamos en un hotel, y estuvimos la noche del 15 en el Zócalo, entre antojitos, mucho colorido, mucha cerveza, huevos con confeti y espuma en aerosol, pero a pesar de que la mayoría estaban jugando a corretearse y mancharse, lo hacían entre ellos, fueron todos muy respetuosos y nadie se metía con lo que no conocía.
Vimos los fuegos artificiales, hermosos, de cerca, ¡tan cerca!, que por más que nos retiramos y nos colocamos debajo de unos árboles, caían sobre nosotros briznitas encendidas. Así que entre nosotros, un gritadero cada vez que explotaba un cohete y las luces encendían el cielo, todos con gorros, entre humo y briznitas en los ojos, pero divertidísimos. Los de allá, tranquilos, reservados, sin hacer alaraca, ¡como nosotros!
El 16 hubo desfile, carreras de burros, premios por subir al palo encebado, feria, canicas, lotería, y muchas diversiones pueblerinas que me encantaron.
Y la intrépida excapitana (porque ahora ni trasatlántico hay, ni siquiera un mini barquito velero), se subió en un cebú gigantezco donde sacaban fotos. ¡Hubieran visto el show para alcanzar el lomo! Sobre una cubeta de esas grandísimas de pintura, que junto al animal parecía una pequeñez, nos subimos el dueño del cebú y yo, ¡haciendo equilibrio para no caernos! y después tuve que apoyar un pié sobre su pierna doblada, que él atoró contra quién sabe qué, para que yo pudiera subir sobre él y llegar más alto, y aún así, tuve que agarrarme de la joraba (¡guácalas!) y con dificultad treparme hasta conseguir sentarme.
Tanto esfuerzo sólo para un minuto, en el que mantuve una graaaaan sonrisa y todos mis hijos me sacaban fotos, junto con los que alquilaban el animal y fotografiaban a la gente que lo montaba, para después cobrarles. Cuando bajé, tardé como 10 minutos en que mi corazón dejara de latir con fuerza, pero fue emocionante.
Creo que me gusta la adrenalina, o más bien, vencer retos. Tengo fotos subida sobre un elefante, sobre un camello, sobre un burro, con una boa alrededor de mi cuello, sobre una lancha en Acapulco de esas que les llaman "banana", volando en paracaídas arrastrada por una lancha, manejando cuadrimotos en la Marquesa hace apenas unos meses, ja, ja, ja. Todavía creo que estoy joven... aunque cuando veo las caras de los demás al subirme por ejemplo a las cuadrimotos, me doy cuenta de que no lo parezco.
Te cuento una graaaan noticia, que me pidió Adri que te contara, porque está feliz: la llamaron de una agencia de publicidad y materiales editoriales, llamado Grupo Macmillan, porque la recomendó una chica que ha trabajado con Sandy y con la misma Adriana en la agencia donde trabaja Sandy. Como Adri en vacaciones va con ellos y los ayuda, y le pagan, tiene ya dos o tres años en que los apoya, y esta muchacha la recomendó porque alguien se les fue y les urgía suplirlo de inmediato.
La llamaron un día, al día siguiente le hicieron una entrevista, pruebas de máquinas y programas de computadora, le dieron trabajo a desarrollar, pruebas psicométricas, etc., etc., y en todo salió muy bien. Su puesto: Diseñador Jr. para las tres empresas del grupo, dentro del área de Mercadotecnia. Fue hoy a firmar contrato.
Al inscribirse en este último semestre de su carrera, había pensado hacer su servicio social, así que ya había arreglado sus horarios para tener un día lleno, dos días libres y dos días con pocas horas, pensando en el servicio social, el cual ya no va a hacer de momento, pero fue muy bueno ese horario ahora para el trabajo. La querían para trabajar medio tiempo toda la mañana, pero le respetaron sus horarios, para que pueda terminar su carrera, y le permitieron que supla las horas que se vaya a estudiar, en las tardes. Está feliz.. Y yo también.
Otro día seguiré escribiendo... anécdotas, o cosas, para seguir en contacto.